jueves, junio 24, 2010
Me envuelve un extraño sentimiento. Angustia no es el nombre correcto, aunque mi inapetencia esté por las nubes y mi cólon se expresa con más violencia de lo normal mientras se consume el tabaco entre mi anular e índice izquierdo y escribo esto cuidando que no caigan cenizas al teclado. Tomo cocacola light con mucho gas y me va a doler, debo tomar omeprazol. Porque aunque el stress del primer semestre se acabó me quedo con un amargo sabor que me hace suponer que el reflujo me seguirá atacando.
Sigur Rós suena mientras conecto una palabra a la otra. No olvido lo enfrentado estos días... el sentimiento de vacío y de ineptitud me llenan aunque no hayan ramos reprobados. No he aprendido suficiente y las conclusiones a las que llego no llenan mis esperanzas, sino que me asustan cada vez más. Será un nuevo semestre en el cual deberé enfrentarme a un miedo y a una inseguridad coronada con el pánico al abandono y al evidente nido vacío. Te extraño mientras tomo palco a esperar que tu actitud no lleve a tu perdición. Lo lamentarás y no puedo hacer nada para evitarlo, necesitas este aprendizaje. Y yo también debo aprender a vivir sin un cabello rubio largo sobre mi hombro, unos ojos castaños que me necesitan y no lo saben. Una piel blanca que toma decisiones equivocadas. Te extraño. Te amo.
Sobre estos sobres hay un libro amarillo con dedicatorias en rosado y no me canso de releerlas para volver a sentir esa emoción y creer que lo escrito no ha dejado de existir. No me abandonarás. Te necesito en esta etapa de superación que debo emprender. Me asusta el no encontrar una salida real a lo que me aqueja ya que en la mera teoría es imposible. Me esfuerzo en armar escenarios en el cual el empirismo me llevarán al éxito y mi estómago trabaja para no caer en recesión. Mi corazón también. Está cansado. Siente injusticia y le hace falta guía. Me siento abandonada por las circunstancias en las que me encontré y me sigo encontrando. Unos hombros tensos que me siguen azotando y no encuentro el por qué. Un plan maquiavélico para encontrar una fuga, un error, un problema. Algo que recalque la imperfección que soy. Y no es la imperfección lo que me molesta, no caigo en tan tamaña egolatría, sino la forma en que esa nariz olfatea y escudriña dentro de mi para encontrar un nuevo lugar que atacar...
Puedo con más golpes, lo sé. Lo que quiero siempre ha sido mío pero no puedo luchar contra la corriente tan ininterrumpidamente. Puedo dar la luz y la luna, pero necesito tregua.
Necesito tregua.
Tengo miedo, tengo pena.
Pero mantente, y hasta el fín.
Así habló cabeza borradora a las 6:03 PM
1 susurros
- a las 8:48 PM R.i.c.@.r.d.o escupió...
Cuando se pasa por momentos tensos, lo primero que se resiente es el colon.... y la coca-cola no es muy buena compañia....
(no se ni que dije)
Saludos!!!
Ricardo

